miércoles, 4 de noviembre de 2020

Se acaban las moratorias...empiezan los impagos.

 Se acaban las moratorias...empiezan los impagos.

Empiezan los impagos en las hipotecas y préstamos al consumo tras el fin de las moratorias por el covid-19.


Los impagos de las hipotecas vuelven a escena tras las moratorias extraordinarias que pusieron en marcha Gobierno y sector financiero en plena primera oleada del covid-19.

Según los datos que maneja la banca, a cierre del tercer trimestre un total de 2.400 millones de euros de préstamos hipotecarios y al consumo estaban en mora, después de que caducaran los aplazamientos. 

De momento, la cifra apenas representa un 2,4% del volumen total de préstamos en los que expiraban las moratorias (100.000 millones de euros a cierre de septiembre), aunque pone sobre la mesa las dificultades de miles de familias y empresas para hacer frente a sus obligaciones de pago. 

No podemos olvidar que las moratorias impulsadas por el Gobierno establecían un plazo máximo de aplicación de seis meses y que desde el pasado 30 de septiembre no se aceptan nuevas solicitudes. En cambio, las moratorias privadas del sector financiero conceden un plazo de hasta 12 meses y se siguen concediendo, aunque desde finales del tercer trimestre se trata de negociaciones individuales entre bancos y clientes; por tanto, están al margen del marco sectorial. 

Estas cifras del tercer trimestre llevan a la banca a prever que el pico de los impagos se producirá en los próximos meses. De hecho, entre octubre y noviembre concluirán las moratorias de la mayoría de los préstamos y el alza de la mora podría reflejarse a partir de diciembre. 

El mercado da por hecho que los impagos seguirán al alza en los próximos trimestres, coincidiendo con el fin de las solicitudes de nuevas moratorias (el plazo expiró a finales de septiembre), una recesión económica sin precedentes, la posibilidad de que miles de las personas que se encuentran en situación de ERTE acaben perdiendo su empleo, y muchos trabajadores por cuenta propia tengan que echar el cierre a su negocio.

De momento nos enfrentamos a un escenario de incertidumbre acerca de cómo evolucionará la pandemia, pero lo que parece claro es que el deterioro que se ha producido sobre la economía, agravado con la segunda ola del virus, va a tener un impacto directo sobre la morosidad, que será en mayor o menor grado dependiendo del alcance de la pandemia. A medida que vayan concluyendo las facilidades puestas a disposición de los agentes económicos para preservar su situación financiera, ya sea en forma de moratorias o bien en líneas de avales públicos, seguramente  la morosidad comience a repuntar. 

Además del repunte de la morosidad de los préstamos hipotecarios al consumo, los expertos creen que la demanda de financiación por parte de los hogares también se verá resentida en los próximos meses. 

viernes, 25 de septiembre de 2020

PARA VIVIR SIN ESTRECHECES...

 La casa más estrecha de Londres sale a la venta por un millón de euros



Con poco más de 1,5 metros de ancho y 7,5 de largo, esta singular propiedad situada en Shepherd's Bush, al oeste de Londres, es oficialmente la vivienda más estrecha en venta de la capital londinense. Esta antigua sombrerería convertida en minicasa ha atraído a actores, ejecutivos, artistas bohemios y abogados por su peculiaridad, y ahora sale al mercado por 995.000 libras, poco más de un millón de euros al cambio actual.


Su último propietario, un abogado que se muda al extranjero, la adquirió hace una década por prácticamente la mitad, unas 595.000 libras. Aunque tras una profunda reforma ha conseguir mejorar la sensación de claustrofobia de una vivienda tan estrecha en sus cuatro plantas.

Prácticamente cada estancia se sitúa en uno de los pisos. La planta baja cuenta con los espacios más amplios del edificio con más de 2,5 metros de ancho, donde se encuentran el comedor que da a un patio y jardín




El primer piso cuenta con una terraza, y está conectado con la planta baja por una escalera de caracol, donde hay dos dormitorios. En el segundo piso, hay un cuarto de ducha, un baño y un vestidor. Un dormitorio más se encuentra en el tercer piso y tiene una cama incorporada.


viernes, 4 de septiembre de 2020

DEMANDA DE VIVIENDAS: PREVISIONES


Llegan más previsiones que alejan la posibilidad de una remontada rápida del mercado de la vivienda. A pesar de que las operaciones, el interés de los inversores y los precios esperaban recuperar terreno tras el batacazo sufrido durante el confinamiento por la crisis del coronavirus, en los últimos días son varias voces las que alertan de un empeoramiento de la situación y de una recuperación que podría tardar varios trimestres en consolidarse.

Primero fue el Banco de España y ahora es el turno de la red de agencias inmobiliarias: el mercado inmobiliario se está preparando para un inminente desplome de la demanda y a un descenso de los precios que podría durar más de dos ejercicios. 
"Aunque hasta el momento había seguido con una cierta ‘normalidad’, no tiene sentido que, ante la crisis económica que estamos viviendo, el mercado inmobiliario continúe tan activo", sostienen los profesionales inmobiliarios.
Todo apunta a una caída de la demanda cercana al 30% y a una acumulación de oferta, lo que derivará en una caída de los precios. A partir de septiembre la oferta será más susceptible a las bajadas de precios,  y muchos propietarios tendrán la necesidad de vender inmuebles. El mercado de momento pronostica una caída de dos dígitos en el precio de la vivienda. 
Ahora bien, los ajustes no serán homogéneos, sino que dependerán de la ciudad o del barrio en el que se ubique la vivienda. Así, en los barrios mejor valorados el descenso será más leve mientras que, en los periféricos, es donde será más evidente dado que va ligado al nivel socio-económico de los residentes en la zona, y se estima que los precios de venta no volverán a los niveles previos al estallido de la pandemia hasta 2023. 
También se  preveen caídas de las rentas, aunque se espera que la recuperación del mercado del alquiler sea más rápida. Una tesis que maneja el consenso del mercado y que ve en el arrendamiento la única salida de muchas familias ante las dificultades para acceder a una hipoteca en un momento de incertidumbre económica y laboral, y de un previsible empeoramiento de la capacidad adquisitiva. Desde el inicio de la crisis se han producido negociaciones de los precios de alquiler entre inquilinos y propietarios que varían entre un 5% y un 15%, siendo más acusado en los barrios más económicos y menos en los barrios altos.
De momento, los últimos datos de idealista reflejan leves correcciones tanto en el mercado de segunda mano como en el arrendamiento. A pesar de que agosto cerró con el precio del alquiler en máximos históricos (el precio medio se quedó en 11,4 euros/m2 en el conjunto de España), un total de 28 capitales de provincia registraron una caída de las rentas, incluidos los grandes mercados. En Madrid, por ejemplo, el descenso fue del 1,3%, mientras que en Barcelona se situó en el 1,5%.
En el caso de la vivienda de segunda mano, el precio medio cayó en el octavo mes del año un 0,8% interanual, hasta quedarse en 1.735 euros/m2, a pesar de subir más de un 3% respecto a julio. En Madrid y Barcelona el retroceso interanual rondó el 2%, según el último informe de idealista. 

miércoles, 12 de agosto de 2020

UNIVERSIDAD: LAS RESIDENCIAS Y EL COVID-19



Una vez pasados los meses de confinamiento inicial debido al covid-19, y con muchas dudas sobre el futuro, corresponde a las residencias asumir su nuevo rol en el bienestar de los estudiantes que deben incorporarse a la universidad en octubre dentro del marco impuesto por la “nueva normalidad”.
Un rol que ha cobrado importancia en los últimos años. A finales de 2019 existían 1.040 residencias universitarias y colegios mayores en España, con un total de 94.057 plazas. En total, son 31 centros y 5.922 plazas más que en el año 2016. Y el desarrollo de proyectos continúa: se esperan 2.600 camas más en 2020 y unas 8.400 más en 2021, hasta alcanzar las 105.000 plazas, aproximadamente.
Cada vez más estudiantes optan por este tipo de alojamiento durante sus años universitarios, un periodo clave para ellos a nivel académico y personal. Y los profesionales del sector son conscientes de lo importante que es acompañarlos en ese proceso. El covid-19 ha cambiado muchas cosas, pero no esa. En la situación actual es más importante si cabe que les faciliten la convivencia y la experiencia universitaria en un marco estable y seguro.
Hasta ahora, muchas residencias han respondido con prontitud a la situación y han incorporado medidas estrictas de higiene y seguridad en sus instalaciones: uso de gel alcohólico y mascarillas, limitación de visitas externas, higiene exhaustiva, medidas de distanciamiento social en los espacios comunes y cierre de algunas zonas. También han ofrecido fechas de reserva flexibles, ante la inseguridad a la que se enfrentan las familias de cara al próximo curso académico.
¿Qué se va a hacer a partir de aquí? Eso dependerá del tipo de enseñanza que impongan las universidades para 2020-2021. Si se impone un modelo híbrido (presencial y virtual), los estudiantes pasarán mucho tiempo en las instalaciones y las residencias deben garantizar la fluidez de este sistema.
Las nuevas residencias cuentan con potentes redes de wifi, tanto en las habitaciones como en todas las zonas comunes, que facilitarán la transición a la enseñanza semipresencial.
Además, el hecho de que los universitarios vivan en un complejo solo para estudiantes, mejora el control de esas “burbujas de convivencia” estables que se pretenden establecer en muchos centros educativos. Por ejemplo, se puede localizar en una misma zona de la residencia a todos aquellos que asistan a clases presenciales en un determinado turno. Difícil de gestionar, pero no imposible.
El control de posibles focos también es más fácil en el entorno de la residencia universitaria que si los estudiantes viven en un piso de alquiler, en un edificio donde puede haber otros grupos sociales de más riesgo. Es importante garantizar a las familias que confían en dejar a sus hijos en una residencia que se introducen protocolos de identificación, asistencia y seguimiento en caso de que se den casos de covid-19 en el recinto.
Esto es relevante de cara a los estudiantes extranjeros, ya que las medidas adoptadas serán las que contribuyan a dar confianza a los padres y madres que decidan mandar a sus hijos a universidades españolas y busquen un alojamiento seguro.
Hay que tener en cuenta que España recibió durante el curso 2018-2019 cerca de 140.000 estudiantes internacionales, de los cuales unos 58.000 fueron a través de programas de movilidad, principalmente Erasmus. Se espera un descenso de los alumnos que acepten las becas Erasmus para el primer semestre, pero éstos probablemente aumentarán de nuevo durante el segundo semestre, una vez que la situación sea más estable.
Y aunque es previsible un impacto en la llegada de estudiantes de los principales países emisores no europeos (debido a las restricciones a la movilidad), el atractivo y el prestigio de las universidades españolas en los países latinoamericanos, sumados a la devaluación de las monedas locales por la crisis, convierte a España en un destino más competitivo frente a otras alternativas como EEUU y Gran Bretaña.
Ya sea para los estudiantes nacionales como para los internacionales, la residencia constituye parte integral de la vivencia universitaria. En las circunstancias actuales, saldrán reforzadas aquellas residencias que asuman sin dudas su papel de “cuidadoras” de los residentes. Serán aquellas que limiten aforos e instauren medidas de higiene continua en habitaciones, zonas de trabajo, bibliotecas y áreas de ocio; formen a sus profesionales para velar por el bienestar mental y físico de los estudiantes en el desafío que supone la crisis; organicen actividades sociales virtuales, y aseguren los ya mencionados protocolos de control de casos de coronavirus.
Además de situaciones difíciles y a veces dolorosas, todas las crisis conllevan mejoras importantes. Y ésta no será una excepción para el sector de las residencias de estudiantes.

viernes, 7 de agosto de 2020


Crece la cartera de activos adjudicados de los bancos por primera vez en siete años


La crisis del coronavirus está abriendo varios frentes a la banca. Las previsiones apuntan a que los tipos de interés seguirán en mínimos históricos y que la incertidumbre podría reducir la demanda de préstamos por parte de familias y empresas. Además, están aumentando los impagos y se ha frenado la venta de lotes de inmuebles.
Como consecuencia, en los seis primeros meses del año las entidades han visto crecer su cartera de activos adjudicados por primera vez en siete años. A pesar de que el sector ha ido soltando lastre inmobiliario en los últimos ejercicios, impulsado por la mejora económica e inmobiliaria, a cierre del primer semestre acumulaba un total de 26.853 millones de euros en inmuebles embargados, lo que arroja un alza del 0,3%. A pesar de que es un repunte testimonial, trae consigo un cambio de tendencia, sobre todo respecto a los últimos años en los que la banca ha batido récord en venta de activos y préstamos dudosos.
Ahora bien, no todas las entidades han aumentado su cartera de embargos. Santander, BBVA, Caixabank y Abanca, por ejemplo, han seguido reduciendo el peso del ladrillo en su balance, mientras que Sabadell ha registrado un aumento superior al 20%, tras sumar adjudicados por valor de 275 millones entre enero y junio. Es el caso más destacado, ya que en el resto de bancos ha registrado aumentos inferiores al 2%.
No obstante, la entidad que registra actualmente más activos en balance es Santander, sobre todo por la cartera que heredó tras la compra de Popular en 2017. Entre suelos, pisos y acciones de promotoras, el banco presidido por Ana Botín tiene más de 8.000 millones de euros en ladrillo, frente a los 1.460 millones de Sabadell. 
De cara a los próximos meses, los bancos prevén que el cambio de tendencia se mantenga, como consecuencia del repunte de la morosidad, que podría más que duplicarse en los próximos meses (actualmente se mueve en torno al 5%) para tocar techo a finales del año que viene. 
La crisis del coronavirus ha frenado en seco la venta de activos y préstamos, aunque la banca confía en reducir el peso del ladrillo vía ventas a grandes inversores en cuanto se reduzca la incertidumbre y vuelva el apetito inversor.
Fuente: Idealista News